8 sept. 2011

Los rostros de Mazzoni

¿Sabéis cual es esa sensación de anhelo que nos embarga por dentro cuando vemos algo que nos parece tan increíble, que nos permitimos hasta el lujo de fantasear con la autoría? 
Por supuesto. Todos nos hemos sentido así en algún momento, pero no es la misma sensación para dos personas, ni los mismos objetos de deseo los que evocan estas fantasías. 

Para unos puede ser la linea del diseño un coche, para otros la voz de un cantante, el sonido de un instrumento o el movimiento de las manos sobre el mismo. Unas veces es una fotografía, otras, relatos cortos escritos por aficionados, un poema o una sencilla frase que refleja los pensamientos de miles (acompañada del retweet de turno). Un peluche de aspecto adorable, un peinado, un vestido, un cartel publicitario... incluso un jardín bien cuidado.

Todos estos conceptos, tangibles en la realidad, son abstractos en la mente, y una idea abstracta representa cosas diferentes en el pensamiento de cada persona. Y solo hay un nexo entre ellas, solo un punto común que hace que al final, todas signifiquen lo mismo: El anhelo.

Llamadlo deseo, llamadlo envidia, capricho, ambición, aspiración, ansia de superación o antojo. Cada una de estas palabras tienen una fuerza y un fondo diferente, pero al final, todas se resumen en lo mismo: Deseamos poseer aquello que no tenemos, y queremos poder crear aquello que no somos capaces de hacer.

Pero dejando de lado las teorías que, con o sin sentido, salen de mi extraña cabeza, y centrándonos en el tema principal del título de la entrada (si es que seguís leyendo estas perogrulladas XD), diré que ese anhelo es lo que he sentido al encontrarme de casualidad con Marco Mazzoni.

Sus retratos a lápiz de color (si, estoy llamando retratos a rostros a medias con mas fantasía que realidad en ellos) me han dejado literalmente boquiabierta porque son el reflejo de lo que siempre he querido conseguir con los colores, y por impaciencia, pereza, inexperiencia o "insertelarazónrandomaquí", no he podido hacer. 

Pájaros, mariposas y flores enmarcan estos rostros que, a caballo entre el barroco y el naturalismo, reflejan un concepto diferente de belleza e identidad. La forma de fusionar los colores, las texturas, el grado de detalle, la originalidad... cosas que muchos tienen, pero que no todos saben fusionar. Para mi, Mazzoni lo ha conseguido, y por ello aquí os dejo unas muestras de su trabajo.
























3 comentarios:

  1. Me han gustado las ilustraciones, pero me ha gustado casi más la "emotiva" retahíla de palabras del principio de la entrada ;D

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  2. Coincido con el comentario de arriba en cuanto a tus palabras del principio~
    Las ilustraciones son realmente fantásticas, en cuanto a colores y a originalidad, sobretodo me gusta el misterio que me trasmiten al faltarles la mirada y al encontrarlas tan escondidas *-*

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  3. Es que me dio la vena filosófica y me puse trascendental (??)
    A mi de estas ilustraciones me encanta como mezcla los colores y cómo pone las luces.

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