7 jul. 2012

El juego de la insensibilidad.


Era la apatía quien llamaba a su puerta, y era la irritante insistencia de sus golpes, de sus nudillos percutiendo rítmicamente sobre la madera, lo que la sumía en ese letargo casi auto inducido. Pero ahora no podía quejarse, porque había sido ella misma quien había estado gritando al viento para que viniese a acunarla. Si… abrir la puerta y dejarla entrar era muy fácil. Lo complicado era conseguir echarla fuera una vez te habías servido de ella.


Apatía de usar y tirar, puro reflejo de ese egoísmo humano tan necesario en ocasiones. La desidia que te envuelve, que te impide avanzar y al mismo tiempo mirar atrás, que te anula por completo, te rodea con su manto de dejadez y te adormece sobre la más atractiva galbana. Y dentro de esa burbuja de parsimonia exagerada deja que la indolencia te llene. Permite que su laxa mano acaricie tu piel, seductora y fascinante como la flor mas venenosa. Sugerente tentación que te permite abandonarte en un árido paraje virgen al que nadie ha llegado… o al que a nadie has permitido llegar.

Cerró los ojos y trató de dormir la emoción. Dejó la mente en blanco y convirtió el cadencioso sonido en el vaivén de la cuna donde abandonarse haragana.

Te desplazas hacia delante sin saber muy bien porqué, y precisamente por esa ausencia de convicción y razones que te has negado voluntariamente a buscar, hay una fuerza que tira de ti justo en el sentido opuesto. Y sabes que eso es negativo… así que, ¿Qué toca ahora? ¿Qué haces? Lo de siempre, escoger el camino más fácil porque por experiencia has aprendido que a corto plazo es una solución que funciona. ¿Y luego? Oh… por supuesto. Lo pensaras más adelante, porque no merece la pena preocuparse por lo que tiene arreglo, por lo que no lo tiene… o por lo que aun está por llegar.

Cuando de nuevo levantó los párpados ya se había perdido en la armonía del autómata. Esa dulce y eterna conformidad que permite avanzar, y al mismo tiempo, dejarse abrazar por la abulia. Ya no hay fuerza que tire, solo un camino llano. Sin baches, sin emoción, sin curvas. Un camino fácil y aburrido.

Jugar es peligroso, sobre todo cuando crees ciegamente en obtener la victoria con las cartas de tu mano. Cuatro cartas que sabes que son armas de doble filo, y no te importa: El egoísmo, el disfraz, la circunspección y la omisión. Subes la apuesta, confías en tu mano, en el azar… Luego viene el órdago y lo pierdes todo, y cuando eso ocurre te das cuenta de dos cosas: Todo es relativo, y no hay nada que tenga valor por si mismo, sólo el que tú quieras darle.




2 comentarios:

  1. Primera observación: debo ser la única persona en todo el jodido universo que usa las caritas/mensajes que hay bajo las entradas para expresar su opinión sobre las mismas. Soy un incomprendido =(

    Sobre el texto:

    Guau. Sabía que escribías entre bien y de puta madre por el foro y tal, pero aun así me ha dejado maravillado de principio a fin. En serio, esto podría estar editado en papel -entendiendo eso como sinónimo de calidad- sin ningún problema, es tremendamente bueno.

    ¡Sigue escribiendo! ;D

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  2. Gracias!! No esperaba que gustase tanto! Al principio no sabía como enfocarlo, y al final no sabía si el resultado sería satisfactorio Ó.Ò

    Y creo que si, eres el único que ve las caritas X_X. Voy a buscar un código que lo ponga en fosforito y que cambie de color! que duela! XDD

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